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| Harold Lee, de la Brigada Lincoln, en el homenaje
que recibieron las Brigadas Internacionales en Valencia en noviembre
de 1996. |
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< ABRIL 1931.
Artículo primero*.
España es una República democrática
de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen
de Libertad y de Justicia.
Los poderes de todos sus órganos
emanan del pueblo.
La República constituye un Estado
integral, compatible con la autonomía de los Municipios
y Regiones.
*De la
Constitución de la II República Española. |
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| ABRIL 1939. >
Por la noche el cuartel general del Generalísimo
emitió el último parte de guerra. Todo había
acabado.
Franco recibió calurosas felicitaciones
de Hitler y de Mussolini.
Pero lo que más ilusión le
hizo fue el telegrama que le mandó el Papa dándole
la enhorabuena por haber logrado una victoria transcendental sobre
los enemigos del mundo católico*.
*De El
sable del Caudillo, José L. de Vilallonga, Barcelona
1998. |
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| Desde
la vuelta a España de la democracia, las conmemoraciones
de la guerra civil han sido reducidas por no decir calladas. En
parte, este silencio es consecuencia del legado de miedo creado
deliberadamente durante la represión de la posguerra y del
firme propósito de Franco de una política de glorificación
de los vencedores y humillación de los vencidos.
Paul Preston
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En abril de 1939, hace ya 60 años, se perdió algo
más que una guerra. Cientos de miles de españoles perdieron
su juventud y enfrentaron un negro futuro. Muchos se marcharon, muchos
no volvieron nunca. Campos de refugiados en Francia, una nueva guerra
y campos de concentración nazis significaron un triste final para
gran parte de aquellos que pudieron cruzar la frontera. Camps de concentración,
cárceles y fusilamientos acabaron con muchos de los que se quedaron.
Otros sobrevivieron a todo esto y al peso del silencio que se impuso.
De los supervivientes de aquella derrota del 39,
de lo que vino después y del paso de los años se recogen
aquí imágenes y testimonios de entonces y de ahora. Testimonio
breves que tienen como punto de partida el final de la guerra civil española.
Testimonios difíciles por los limitado del espacio. La mayoría
de las personas que trazan su historia de aquellos años con unas
cuantas frases, no dudarían es suscribir la frase del viejo republicano
Guillermo Pérez: Recapitular todo lo que he pasado vinculado
a mi ideología republicana no es fácil, y mucho menos con
espacio limitado. Pero es mi voluntad no privarme de transmitir un mensaje
de esperanza, pues la esperanza me ha dado fuerzas para mantener la ideología
que ha marcado mi larga vida de 86 años.
He pretendido recorrer el amplio espectro de grupos
y colectivos que, aunque algunas veces enfrentados entre ellos, defendieron
la legalidad de la República. Sirva este ejercicio de memoria histórica
como homenaje a todos los que perdieron la guerra y, especialmente, a
los 25 protagonistas de este trabajo que tuvieron la paciencia de posar
ante la cámara y de relatar sus conmovedoras experiencias.
José Mª
Azkárraga.
Abril 1999. |
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Prólogo
La guerra civil, hoy incivil
para muchos historiadores, la perdimos todos. Buena prueba de esto son
los testimonios que aparecen en este catálogo. Para los que llevamos
ya unos años trabajando en este ámbito historiográfico
es una gran satisfacción que nombres nuevos y otras perspectivas,
contribuyan al conocimiento y reconocimiento de una etapa que se diluye
en el tiempo. (seguir leyendo ).
Mª Fernanda
Mancebo Alonso
Valencia, abril de 1999.
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Luis Lavín Lavín
Bilbao, 1925
Niño de la guerra en la URSS.
Regreso definitivo a España en 1993.
Era muy joven cuando llegó la noticia
de la derrota de la República a la casa de niños donde vivía
y apenas nos enteramos. Poco después empezó la II Guerra
Mundial y me alisté en la escuela de aviación diciendo que
era dos años mayor. De allí salí como piloto del
Ejército Rojo para el frente. Pensábamos que si se ganaba
la guerra a los alemanes podríamos llegar a España y echar
a Franco.
Al terminar la guerra y con el endurecimiento
del régimen soviético, los españoles empezamos a
ser vistos con suspicacia y me expulsaron del ejército. Fui trasladado
a una fábrica de aviación en Saratov, una localidad a 900
km de Moscú, junto al Volga. En 1956 volví a España
con mi mujer rusa y con mi hijo, pero nos pusieron las cosas tan difíciles
que nos recomendaron retornar a la URSS, cosa que hicimos en 1958.
Aunque existe un acuerdo entre el estado español
y la federación rusa firmado en 1996 para que nos paguen aquí
las pensiones, este acuerdo no se está cumpliendo y estamos olvidados
por los dos gobiernos. |
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Patxi Hernández
Bilbao, 1924
Niño de la guerra en la URSS.
Regreso definitivo a España en 1993.
Mi aventura comenzó a los 11 años
de edad. Después del terrible bombardeo de Guernika mi madre nos
llevó a mi hermano Pedro y a mí al famoso barco Habana para
ser evacuados. Salimos de Santurce, y haciendo una escala en Francia,
donde cambiamos de barco, terminamos nuestro viaje en Leningrado. Después
de un cariñoso recibimiento, me alojaron en la casa de niños
n° 5 en Obninscoye, a unos 100 km. de Moscú.
El año 41 comienza la Gran Guerra y
en el 42 me fui voluntario a trabajar de tornero en la fabricación
de ruedas dentadas para las cajas de cambios de los tanques. Terminada
la guerra empecé a estudiar en un Instituto Técnico de Comunicaciones
con otros 20 españoles.
En el 67 estuve en Cuba. El clima, la lengua
y las costumbres nos recordaban la patria con más nostalgia |
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Guillermina Medrano
Valencia, 1913.
Concejala del Ayuntamiento de Valencia por Izquierda Republicana en 1936.
(Primera mujer concejala en Valencia).
A finales del mes de enero de 1939 logré
salir de Valencia con di-rección a Barcelona en un pequeño
barco. Presentía que había de pasar mucho tiempo antes de
que yo pudiera volver a contemplar el mar y las playas de mi infancia.
Venía a mi memoria que Blasco Ibáñez había
dicho que «llegado a Valencia, por mar, se podía sentir el
perfume de las flores» pero ésta no era la Valencia de Blasco
Ibáñez sino una Valencia sufrida, bombardeada, donde dejaba
mi hogar y mi familia y mis sueños de una vida feliz y productiva,
receptiva de mis más sentidos ideales.
Al llegar a Barcelona, ya amaneciendo, nos
esperaba un feroz bombardeo. El capitán me llevó a refugiarme
en una especie de casilla construida a esos efectos y se despidió
señalándome el camino de la ciudad. Salí de Barcelona
la víspera de que esta ciudad cayera en manos de los llamados nacionales
y llegué a Francia. En septiembre de 1939 se declaró la
Segunda Guerra Europea y partimos hacia América.
En los momentos de desesperanza. cuando pensabamos
que la dictadura en España iba a continuar por tiempo indefinido,
mi esposo, un gran intelectual de gran visión política y
digno republicano siempre respondía: «Sí, tal vez tengáis
razón, pero a mí nadie puede quitarme el derecho a la esperanza» |
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Vicente Verdeguer
Valencia, 1914.
Miembro de las Juventudes Socialistas desde 1931. Escolta del Secretario
General de la UGT Pascual Tomás y combatiente en el frente de Guadalajara.
Cuando la guerra terminó logré
escapar en uno de los últimos barcos que salió del puerto
de Alicante hacia Orán, el «African Trade». Al llegar
a Orán nos impidieron desembarcar durante cuarenta días
y cuando por fin desembarcamos nos ducharon a todos bajo unos toldos y
nos trasladaron, como si fuéramos criminales, al campo de Boghari.
Cuando en septiembre estalla la II Guerra
Mundial nos trasladaron en vagones de ganado completamente cerrados al
campo de Colomb-Bèchar situado en la zona del norte del Sahara.
Pasamos dos días enteros dentro de aquellos vagones. En el nuevo
campo las autoridades francesas nos hacían trabajar con pico y
pala en la construcción de un ferrocarril a más de 2000
españoles. Las condiciones eran inhumanas.
En 1941 visitó el campo una delegación
de alemanes y franceses a la que recibimos cantando «La Marsellesa»,
«La Internacional» y «A las barricadas». A un oficial
francés lo destituyeron porque saludó mientras cantabamos
«La Marsellesa». Para callar nuestros cantos montaron varias
ametralladoras que apuntaron hacia nosotros. |
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Óscar González
La Habana, 1918.
Incorporado a las Brigadas Internacionales en 1937.
En septiembre de 1938, mientras me recuperaba
de mis heridas en el hospital, llegó la noticia de la retirada
de las Brigadas Internacionales. Nos concentraron junto a Barcelona, en
el Tibidabo y de allí bajamos a la ciudad para el desfile y los
discursos de despedida. Recuerdo a un judío de origen austriaco
que iba haciendo la traducción simultánea a distintos idiomas.
Después de este acto nos llevaron a Ripoll y desde allí
comenzó la evacuación.
Estando todavía en España unos
cuantos nos presentamos voluntarios para la defensa de Barcelona, pero
cuando llegamos a esta ciudad había caído ese mismo día
y encontramos a unas mujeres con ramos de flores esperando a los fascistas.
Salimos hacia Granollers, el 11 de febrero de 1939 cruzamos la frontera
hacia Francia.
Una vez en Cuba, en el año 1943, me
enrolé como marinero en un barco americano y participé en
la II Guerra Mundial. Es en España donde yo viví la verdadera
solidaridad internacional. |
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Agapito Martín Romaní
Soneja, Castellón, 1916.
Voluntario en el ejército republicano.
Internado en Mauthaussen de 1941 a 1945.
El 13 de febrero de 1939 pasé la frontera
por el Colí d'Ares. Después de todas las penas y sufrimientos
pasados vi caer lo que tanto quería y por lo que había luchado;
la libertad. En los campos de batalla quedaron miles de soldados que dieron
su vida por el mismo ideal, muchos compañeros que mientras viva
nunca podré olvidar.
Después de ingresar en el ejército
francés y de ser hecho prisionero por los alemanes, el 3 de abril
de 1941 traspasábamos por primera vez aquella enorme puerta del
campo de exterminio. Atravesando aquella puerta, me vino a la memoria
el recuerdo de mi familia, lo que me hizo caer en un estado de abatimiento
que me produjo una terrible congoja.
Pero rehaciéndome me dije: Olvida
todo lo que más quieres de este mundo, tu familia, tu gente y piensa
sólo en ti. Porque vas a tener mucho trabajo para salir de este
lugar.
Después de dejar todo lo que llevábamos
en el suelo nos hicieron desnudar. Formamos en columnas de a dos, fuimos
enviados a las duchas en las que comenzó el primer martirio: primero
agua fría, de repente agua hirviendo. Todos queríamos huir
de aquel infierno, pero entonces los cabos y las SS empezaron a repartir
golpes con sus vergas de buey. Una vez fuera y formados en grupos de 100,
aún desnudos, nos condujeron a las barracas. Después de
4 años de penalidades de este estilo sólo sobrevivimos 1.800
de los 8.800 españoles internados en ese campo. |
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José Bonet Sanjuán
Valencia, 1912.
Dirigente de la FUE (Federación Universitaria Escolar).
Secretario General de las J.S.U.
Sanitario.
Después de unos meses el campo de concentración
de Albatera fui internado en la cárcel modelo de Valencia. En un
espacio que podía albergar a 500 reclusos llegamos a ser cerca
de 9.000 esperando las condenas, tras juicios inquisitoriales donde la
defensa era una farsa y la acusación implacable. La incertidumbre
era atroz, pues todos los días, entre 1939 y 1941, se producían
las salidas para los interrogatorios de las que volvían los detenidos,
sometidos a torturas y vejaciones, como desechos humanos.
Lo peor eran las ejecuciones sumarias. La
que más nos dolió fue la del Rector Juan Peset, el hombre
de ciencia más popular en Valencia. Su trágica e injusta
muerte, verdadero asesinato legal del terrorismo de estado, nos dio idea
de la suerte que nos esperaba.
Era peligroso el intento de conocer noticias
del exterior, pues por ser descubiertos en posesión de un ejemplar
de «Levante», por aquel entonces periódico de Falange,
fuimos condenados unos cuantos a celdas de castigo. Nos repartían
un periódico, «Redención», con noticias atrasadas
y manipuladas, y nos obligaban a asistir en formación a los oficios
religiosos diarios.
Así ibamos perdiendo la noción
del tiempo sujetos a aquel régimen de terror y adoctrinamiento
político y religioso, pero no perdimos nunca la esperanza de que
las cosas cambiaran. |
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José Boquet Sena
Valencia, 1913.
Carmen Ibáñez Orobal
Valencia, 1914.
Maestros represaliados.
Cuando acabó la guerra civil los fascistas
dieron por anulada la oposición mediante la cual accedimos a la
condición de maestros, pues consideraban que no era legal el gobierno
que las había autorizado. Nos fuimos todos a la calle y nos defendimos
como pudimos. Vimos compañeros nuestros trabajando como albañiles
en andamios, vendedores ambulantes, empleados de tranvías y explotados
por empresarios desaprensivos que les pagaban míseros sueldos.
Pasado algún tiempo el gobierno franquista
convocó otras oposiciones que tenían una notable característica:
estaban hechas para que sólo aprobaran los suyos. Había
un baremo de puntos adjudicados antes de empezar que favorecía
descaradamente a los vencedores (puntuaba ser excombatiente, excautivo,
hijo de caído, falangista, etc....). Todos aquellos que no coincidíamos
con sus ideas quedábamos excluidos.
Carmen estuvo tres meses en calabozos de la
Dirección General de Seguridad. Yo tuve más suerte, pues
denunciado me presenté en el cuartel de la Guardia Civil de Arrancapinos
donde el brigada que me interrogó me envió a casa con la
advertenvia de que me llamaría de nuevo de vez en cuando. En realidad
todavía no me ha llamado y han pasado 60 años.
Al morir el tirano y empezar la transición
hicimos gestiones para conseguir ser repuestos en el trabajo que injustamente
nos habían arrebatado y conseguimos que se nos adjudicaran plazas
como maestros durante el gobierno de Adlofo Suárez, en 1979. De
esta forma pudimos acceder a una discreta pensión de jubilación. |
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Alfredo Sánchez
Arquillo, Jaén, 1911.
Dirigente de UGT
Comisario en una compañía de zapadores del 48 cuerpo del
ejército.
El final de la guerra me sorprendió
en Torrijas, en el frente de Teruel. La noche del 27 de marzo de 1939
llegaron unas camionetas para evacuar hacia el puerto de Alicante a los
que podían ser más señalados. Algunos nos quedamos
y esa misma noche tres compañeros comandantes se pegaron un tiro.
El día 16 de agosto soy detenido en
mi pueblo y recluido en una fábrica abandonada donde nos daban
palizas. Posteriormente me trasladaron a la escuela industrial de Linares.
De este lugar sacaban cada sábado un camión con 20 personas
para fusilarlas junto al cementerio.
A finales de 1941 fui liberado, pero me vuelven
a detener en enero de 1947 y me condenan a un año de prisión
por recoger dinero clandestinamente para apoyar a los presos. |
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| Prisioneros de guerra
españoles en un campo alemán. |
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| Santiago Flores en su casa de Burjassot. |
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Santiago Flores
La Carolina, Jaén, 1916.
Miembro de la CNT. Guerrillero en Gredos hasta 1946.
En 1939 cuando los nacionales entraron en
el pueblo de Malagón mataron a mi hermano de 17 años y a
mi padre. Delante de sus cadáveres violaron a mi hermana y a mi
madre. Al mismo tiempo que esto sucedía crucé la frontera
francesa.
En 1943 crucé la frontera española
por el Valle de Arán con 150 compañeros armados. La Guardia
Civil nos esperaba. Nos cercaron y solo siete logramos escapar. Llegamos
a Barcelona andando. La CNT nos facilitó documentación falsa
y nos dirigimos a la Sierra de Gredos para incorporarnos a la Agrupación
Guerrillera que allí operaba. Durante tres años estuvimos
realizando sabotajes y algún asalto para obtener dinero.
En 1946 me detuvieron. Condenado a la pena
de muerte, me la conmutaron por la de treinta años de cárcel.
Después de más de diez años encerrado, salí
del Penal de San Miguel de los Reyes de Valencia el 10 de marzo de 1957. |
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Alejandra Soler Gilabert
Valencia, 1913.
Miembro del Partido Comunista.
Licenciada en Filosofía y letras. Filóloga.
Exiliada en Moscú 32 años.
En el año 39 trabajaba como profesora
de historia en un instituto de Tarrasa. Mi actividad política como
miembro del partido comunista se centraba en la recogida de ayudas para
los soldados hasta que en enero acudí, junto con mi marido Arnaldo
Azzati, al frente para colaborar en la subida de la moral de las tropas.
Todo estaba perdido y regresamos a Barcelona desde donde iniciamos la
huída hacia el norte con las tropas franquistas pisándonos
los talones.
Al cruzar la frontera recuerdo con rabia como
algunos franceses adinerados acudían con sus coches para presenciar
aquel espectáculo de los miles de desarrapados republicanos que
escapaban. A mi me trasladaron a un campo pequeño en la Bretaña.
Desde ese campo secribí a todos los campos de refugiados españoles
y así pude localizar a Arnaldo.
Posteriormente tuvimos la posibilidad de irnos
a México, pero decidimos irnos a la Unión Soviética.
Mi primer trabajo en la URSS fue hacerme cargo como profesora de los «niños
de la guerra» |
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Eduardo Pons Prades
Barcelona, 1920.
Sargento del Batallón Especial de Ametralladoras del V Cuerpo del
ejército.
Miembro de la CNT.
El 10 de febrero de 1939 pasé a Francia
siendo oficial de enlace de la Inspección General para la Evacuación
de Heridos de Guerra. Era importante evacuar a los heridos. Se dieron
casos, como en Toledo o Villarobledo, en que heridos graves que no podían
ser transportados en una retirada, eran salvajemente asesinados por los
moros de Franco junto con el personal médico que quedaba para atenderlos.
Después de pasar por un campo de concentración
me alisté en el ejército francés y participé
como teniente de ametralladoras en la Campaña de Francia (1939-1940).
En 1941 formé parte de los grupos de acción y sabotaje españoles
que operaban en Francia contra los alemanes. Posteriormente, en julio
de ese mismo año, fui incorporado a un destacamento disciplinario
(422º Grupo de Trabajadores Extranjeros) donde continuaban los sabotajes
de todo tipo... |
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Juan Marín
Castellón, 1920.
Afiliado a las Juventudes Socialistas Unificadas, dirigente de la FUE
del Instituto Luis Vives de Valencia. Voluntario en el frente de Madrid
siendo menor de edad. Teniente de transmisiones.
El 10 de febrero de 1939 traspasé la
frontera formando parte de la Brigada de Asalto. Allí nos esperaban
gran cantidad de gendarmes para amontonar el armamento que llevábamos
y efectuar un registro de maletas y macutos. A finales de febrero llegué
al campo de Mazères, una antigua fábrica de ladrillos que
resultaba insuficiente para albergar a unos 1.500 españoles.
A primeros de abril nos trasladaron a Vernet
d'Ariege y nos acondicionaron en unas barracas de madera. Con nuestra
llegada el número de internados ascendió a unos 15.000.
Dormíamos sobre tablas, sin colchonetas, y para alimentarnos nos
daban un trozo de pan para todo el día, un tubérculo de
sabor similar a la patata, y algo de arroz. Estar en el exilio en estas
condiciones merece una dura crítica, cuando esto ocurría
en un país próspero y democrático como era Francia.
Guillermo Pérez González
Almeria, 1913.
Fundador de la FUE de magisterio en Almería. Teniente de artillería
en la DECA (Defensa especial contra aeronaves).
En 1939 cumplía mi misión militar
como jefe de batería en Port Bou defendiendo la estación
ferroviaria y el puente de Culera. En aquellas circunstancias entablé
amistad con un oficial francés cuya misión era impedir que
los aviones de Franco sobrevolaran Francia para bombardearnos con mayor
eficacia. Su amistad fue crucial para mí en el momento de cruzar
la frontera en febrero de 1939. Este oficial me adquirió un billete
para Perpignan y me entregó 500 francos como ayuda. Jamás
podré pagar el privilegio de haberme librado de ser internado en
un campo para refugiados gracias a su solidaridad. De Perpignan me desplacé
a Toulouse donde me alojé en un refugio para familias españolas
vinculadas a la masonería. Allí me encontré con Libertad
Blasco Ibáñez y con la familia de Manuel del Castillo, el
viejo profesor de francés del Instituto Luis Vives de Valencia. |
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Carmen Mesa
Ronda, Málaga, 1913.
Maruja Lara
Granada, 1917.
Afiliadas a la CNT.
Enfermeras en el hospital nº 1 de Valencia.
En Valencia trabajabamos como enfermeras en
el hospital número uno, cerca de las Torres de Quart. Cuando terminó
la guerra en marzo de 1939 nos subimos a un camión para ser conducidas
a Almería y desde allí embarcar rumbo a Argelia.
Aquel camión se detuvo en el puerto
de Alicante y quedamos atrapadas en aquella inmensa bolsa de personas
que esperaban un barco para salir. En cuestión de horas se concentró
una gran cantidad de combatientes que no tenían más salida
que el mar. Los barcos no vinieron nunca.
Cuando llegaron los italianos y nos sacaron del puerto nos trataron con
respeto, mientras que los soldados nacionales nos insultaban y nos quitaban
las pocas pertenencias que llevábamos encima. Maruja se quedó
en el campo y yo logré escapar haciéndome pasar por una
fascista que había entrado a buscar rojos.
En 1942 se pudo organizar la CNT y en el 43
fundamos Mujeres Demócratas. Nos reuníamos mujeres de todas
las organizaciones e hicimos una bandera republicana. Teníamos
que ser moderadas... Por cierto que el dibujo de la niña bonita
nos lo hizo una derechona. La engañamos desafiándola con
que no sabía dibujar una mujer con gorro de catalana... |
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Antonio Pérez
Buñol, 1917.
Guerrillero del XIV Cuerpo de Ejército.
Valeriano Vallés
Buñol, 1917.
Enlace de la XV Brigada.
Francisco Alcañíz
Buñol, 1916.
Motorista de la 35 División de Estado Mayor.
Miembro del SIM desde 1938.
Luís Sánchez
Buñol, 1917.
Comisario Político de la XV Brigada.
Todos ellos formaban el Comité Local de Buñol de las Juvetudes
Socialistas Unificadas.
Los cuatro éramos amigos desde pequeños,
y miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas desde febrero de 1936.
Después de hacer la guerra por separado... (Luis y Valeriano en
la XV Brigada Internacional; Francisco en la 35 División; Antonio
en el XIV Cuerpo de Ejército) nuestros destinos también
fueron diferentes al terminar. Todos, menos Luis, que había sido
capturado en Caspe y ya estaba en la cárcel, cruzamos la frontera
y estuvimos recorriendo varios campos de concentración de Francia,
(Francisco y Valeriano en Argelés y Antonio en Barcarés,
Saint Cyprien...). No nos volvimos a encotrar de nuevo hasta 1943, después
de hacer un largo servicio militar. |
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| Francisco Espert con
su mujer. |
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| Francisco Espert. |
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Francisco Espert
Buñol, 1920.
Militante de CNT.
Al terminar la guerra me llevaron a la plaza
de toros de Valencia, y después al campo del Mestalla. Allí
nos tuvieron dos días sin comer y me pude escapar. En el pueblo
había un capitán falangista, conocido por Peluco,
que me hizo la vida imposible. Tenía que esconderme de él,
y llegué a cambiar mi camino para evitar pasar por delante de su
puerta. A finales de los 40 intenté reorganizar la CNT en Buñol
y sufrimos un registro por parte de la Guardia Civil. Por suerte no nos
detuvieron esta vez. |
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| Vicente es el segundo
por la izquierda. |
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| Vicente en marzo de 2003. |
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Vicente Criado
Buñol, 1913.
Teniente del Ejército de la República..
Me detuvieron al terminar la guerra y pasé
25 meses en la cárcel, primero en Liria y después en San
Miguel de los Reyes. Al regresar al pueblo me pusieron muchas trabas para
encontrar trabajo, y unos años después me vuelven a detener,
junto a 20 camaradas más, por ser del PCE y esta vez el encierro
dura tres años. |
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| Salvador. |
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| Salvador en 2003. |
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Salvador Moscardó
Buñol, 1919.
Luchó en el frente de Castellón.
Fui herido al final de la guerra, me enviaron
a casa y allí me cogió la derrota de la República.
A partir de 1940 soy acosado por la Guardia Civil, cuyo jefe era un tal
Bienvenido, tristemente famoso por su sadismo y por estar alcoholizado.
Incluso llegó a maltratar a gente afecta al Régimen. En
1947 me encierran en la cárcel por el intento de reorganización
del PCE y por apoyar a la guerrilla, que por aquellos momentos recorría
estos lugares. |
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| José es el
del centro. |
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| Pepe en 2003. |
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José Perelló Cárcel
Buñol, 1915.
Comandante del XIV Cuerpo del Ejército.
Estuve en el puerto de Alicante en marzo de
1939 intentando coger un barco, pero los italianos nos rodearon y no vino
ningún barco a sacarnos. Del puerto me llevaron al campo de Los
Almendros, y de allí al campo de Albatera. Mi mujer consiguió
un aval y pude salir y regresar al pueblo, donde volvieron a meterme en
la cárcel y después a un campo de trabajo. |
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