Harold Lee, de la Brigada Lincoln, en el homenaje que recibieron las Brigadas Internacionales en Valencia en noviembre de 1996.
Ayuntamiento de Valencia

< ABRIL 1931.

 Artículo primero*.

 España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia.

 Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.

 La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y Regiones.

*De la Constitución de la II República Española.

Periodico ABC

ABRIL 1939. >

 Por la noche el cuartel general del Generalísimo emitió el último parte de guerra. Todo había acabado.

 Franco recibió calurosas felicitaciones de Hitler y de Mussolini.

 Pero lo que más ilusión le hizo fue el telegrama que le mandó el Papa dándole la enhorabuena por haber logrado una victoria transcendental sobre los enemigos del mundo católico*.

*De “El sable del Caudillo”, José L. de Vilallonga, Barcelona 1998.

Desde la vuelta a España de la democracia, las conmemoraciones de la guerra civil han sido reducidas por no decir calladas. En parte, este silencio es consecuencia del legado de miedo creado deliberadamente durante la represión de la posguerra y del firme propósito de Franco de una política de glorificación de los vencedores y humillación de los vencidos.

Paul Preston


 En abril de 1939, hace ya 60 años, se perdió algo más que una guerra. Cientos de miles de españoles perdieron su juventud y enfrentaron un negro futuro. Muchos se marcharon, muchos no volvieron nunca. Campos de refugiados en Francia, una nueva guerra y campos de concentración nazis significaron un triste final para gran parte de aquellos que pudieron cruzar la frontera. Camps de concentración, cárceles y fusilamientos acabaron con muchos de los que se quedaron. Otros sobrevivieron a todo esto y al peso del silencio que se impuso.

 De los supervivientes de aquella derrota del 39, de lo que vino después y del paso de los años se recogen aquí imágenes y testimonios de entonces y de ahora. Testimonio breves que tienen como punto de partida el final de la guerra civil española. Testimonios difíciles por los limitado del espacio. La mayoría de las personas que trazan su historia de aquellos años con unas cuantas frases, no dudarían es suscribir la frase del viejo republicano Guillermo Pérez: “Recapitular todo lo que he pasado vinculado a mi ideología republicana no es fácil, y mucho menos con espacio limitado. Pero es mi voluntad no privarme de transmitir un mensaje de esperanza, pues la esperanza me ha dado fuerzas para mantener la ideología que ha marcado mi larga vida de 86 años”.

 He pretendido recorrer el amplio espectro de grupos y colectivos que, aunque algunas veces enfrentados entre ellos, defendieron la legalidad de la República. Sirva este ejercicio de memoria histórica como homenaje a todos los que perdieron la guerra y, especialmente, a los 25 protagonistas de este trabajo que tuvieron la paciencia de posar ante la cámara y de relatar sus conmovedoras experiencias.

José Mª Azkárraga.
Abril 1999.

Prólogo

 La guerra civil, hoy incivil para muchos historiadores, la perdimos todos. Buena prueba de esto son los testimonios que aparecen en este catálogo. Para los que llevamos ya unos años trabajando en este ámbito historiográfico es una gran satisfacción que nombres nuevos y otras perspectivas, contribuyan al conocimiento y reconocimiento de una etapa que se diluye en el tiempo. (seguir leyendo ).

Mª Fernanda Mancebo Alonso
Valencia, abril de 1999
.

Escuadrilla

Luis Lavín con su escuadrilla, durante la defensa de Stalingrado. Lavín fue el único superviviente.

piloto
Lavín con uniforme de piloto del Ejército Rojo.
Luis Lavin hoy día
Luis Lavín muestra las condecoraciones que obtuvo como piloto durante la II Guerra Mundial.

Luis Lavín Lavín
Bilbao, 1925
Niño de la guerra en la URSS.
Regreso definitivo a España en 1993.

 “Era muy joven cuando llegó la noticia de la derrota de la República a la casa de niños donde vivía y apenas nos enteramos. Poco después empezó la II Guerra Mundial y me alisté en la escuela de aviación diciendo que era dos años mayor. De allí salí como piloto del Ejército Rojo para el frente. Pensábamos que si se ganaba la guerra a los alemanes podríamos llegar a España y echar a Franco.”

 “Al terminar la guerra y con el endurecimiento del régimen soviético, los españoles empezamos a ser vistos con suspicacia y me expulsaron del ejército. Fui trasladado a una fábrica de aviación en Saratov, una localidad a 900 km de Moscú, junto al Volga. En 1956 volví a España con mi mujer rusa y con mi hijo, pero nos pusieron las cosas tan difíciles que nos recomendaron retornar a la URSS, cosa que hicimos en 1958.”

 “Aunque existe un acuerdo entre el estado español y la federación rusa firmado en 1996 para que nos paguen aquí las pensiones, este acuerdo no se está cumpliendo y estamos olvidados por los dos gobiernos.”

Niños de la guerra estudiantes en un Instituto Técnico de la URSS en 1945. (Patxi es el primero por la izquierda de la fila superior).

Patxi (arriba) junto con su hermano Pedro poco después de llegar a la URSS, Pedro murió durante la II Guerra Mundial.
Patxi Hernandez hoy día
Patxi delante de libros y símbolos de la antigua URSS.

Patxi Hernández
Bilbao, 1924
Niño de la guerra en la URSS.
Regreso definitivo a España en 1993.

 “Mi aventura comenzó a los 11 años de edad. Después del terrible bombardeo de Guernika mi madre nos llevó a mi hermano Pedro y a mí al famoso barco Habana para ser evacuados. Salimos de Santurce, y haciendo una escala en Francia, donde cambiamos de barco, terminamos nuestro viaje en Leningrado. Después de un cariñoso recibimiento, me alojaron en la casa de niños n° 5 en Obninscoye, a unos 100 km. de Moscú.”

 “El año 41 comienza la Gran Guerra y en el 42 me fui voluntario a trabajar de tornero en la fabricación de ruedas dentadas para las cajas de cambios de los tanques. Terminada la guerra empecé a estudiar en un Instituto Técnico de Comunicaciones con otros 20 españoles.”

 “En el 67 estuve en Cuba. El clima, la lengua y las costumbres nos recordaban la patria con más nostalgia”

Guillermina poco antes de ser elegida concejala.

En Washington, donde desarrolló su carrera como profesora de español.
Guillermina Medrano hoy día
Guillermina Medrano delante del Ayuntamiento de Valencia donde fue elegida concejala en febrero de 1936.

Guillermina Medrano
Valencia, 1913.
Concejala del Ayuntamiento de Valencia por Izquierda Republicana en 1936. (Primera mujer concejala en Valencia).

 “A finales del mes de enero de 1939 logré salir de Valencia con di-rección a Barcelona en un pequeño barco. Presentía que había de pasar mucho tiempo antes de que yo pudiera volver a contemplar el mar y las playas de mi infancia. Venía a mi memoria que Blasco Ibáñez había dicho que «llegado a Valencia, por mar, se podía sentir el perfume de las flores» pero ésta no era la Valencia de Blasco Ibáñez sino una Valencia sufrida, bombardeada, donde dejaba mi hogar y mi familia y mis sueños de una vida feliz y productiva, receptiva de mis más sentidos ideales.”

 “Al llegar a Barcelona, ya amaneciendo, nos esperaba un feroz bombardeo. El capitán me llevó a refugiarme en una especie de casilla construida a esos efectos y se despidió señalándome el camino de la ciudad. Salí de Barcelona la víspera de que esta ciudad cayera en manos de los llamados ‘nacionales’ y llegué a Francia. En septiembre de 1939 se declaró la Segunda Guerra Europea y partimos hacia América.

 “En los momentos de desesperanza. cuando pensabamos que la dictadura en España iba a continuar por tiempo indefinido, mi esposo, un gran intelectual de gran visión política y digno republicano siempre respondía: «Sí, tal vez tengáis razón, pero a mí nadie puede quitarme el derecho a la esperanza»”

Prisioneros republicanos en Argelia en 1940. Vicente es el 3º por la izquierda.

Vicente Verdeguer (1º a la izq.) en el campo de Colomb-Bèchar.
Vicente Verdeguer hoy día
Vicente en su casa, junto a un retrato de Largo Caballero, del que también fue guardaespaldas.

Vicente Verdeguer
Valencia, 1914.
Miembro de las Juventudes Socialistas desde 1931. Escolta del Secretario General de la UGT Pascual Tomás y combatiente en el frente de Guadalajara.

 “Cuando la guerra terminó logré escapar en uno de los últimos barcos que salió del puerto de Alicante hacia Orán, el «African Trade». Al llegar a Orán nos impidieron desembarcar durante cuarenta días y cuando por fin desembarcamos nos ducharon a todos bajo unos toldos y nos trasladaron, como si fuéramos criminales, al campo de Boghari.”

 “Cuando en septiembre estalla la II Guerra Mundial nos trasladaron en vagones de ganado completamente cerrados al campo de Colomb-Bèchar situado en la zona del norte del Sahara. Pasamos dos días enteros dentro de aquellos vagones. En el nuevo campo las autoridades francesas nos hacían trabajar con pico y pala en la construcción de un ferrocarril a más de 2000 españoles. Las condiciones eran inhumanas.”

 “En 1941 visitó el campo una delegación de alemanes y franceses a la que recibimos cantando «La Marsellesa», «La Internacional» y «A las barricadas». A un oficial francés lo destituyeron porque saludó mientras cantabamos «La Marsellesa». Para callar nuestros cantos montaron varias ametralladoras que apuntaron hacia nosotros.”

Brigadas Internacionales en el frente de Madrid, 1937.

Documento que en 1937 recibian los miembros de las Brigadas Internacionales.
Oscar Gonzalez hoy día
Óscar, en su casa de La Habana, con el diploma que certifica su participación como brigadista.

Óscar González
La Habana, 1918.
Incorporado a las Brigadas Internacionales en 1937.

 “En septiembre de 1938, mientras me recuperaba de mis heridas en el hospital, llegó la noticia de la retirada de las Brigadas Internacionales. Nos concentraron junto a Barcelona, en el Tibidabo y de allí bajamos a la ciudad para el desfile y los discursos de despedida. Recuerdo a un judío de origen austriaco que iba haciendo la traducción simultánea a distintos idiomas. Después de este acto nos llevaron a Ripoll y desde allí comenzó la evacuación.”

 “Estando todavía en España unos cuantos nos presentamos voluntarios para la defensa de Barcelona, pero cuando llegamos a esta ciudad había caído ese mismo día y encontramos a unas mujeres con ramos de flores esperando a los fascistas. Salimos hacia Granollers, el 11 de febrero de 1939 cruzamos la frontera hacia Francia.”

 “Una vez en Cuba, en el año 1943, me enrolé como marinero en un barco americano y participé en la II Guerra Mundial. Es en España donde yo viví la verdadera solidaridad internacional.”

Agapito cuando se alistó voluntario para defender la República.

Carta recibida por Agapito en Mauthaussen.
Agapito Martin hoy día
Agapito en su casa de Soneja.

Agapito Martín Romaní
Soneja, Castellón, 1916.
Voluntario en el ejército republicano.
Internado en Mauthaussen de 1941 a 1945.

 “El 13 de febrero de 1939 pasé la frontera por el Colí d'Ares. Después de todas las penas y sufrimientos pasados vi caer lo que tanto quería y por lo que había luchado; la libertad. En los campos de batalla quedaron miles de soldados que dieron su vida por el mismo ideal, muchos compañeros que mientras viva nunca podré olvidar”.

 “Después de ingresar en el ejército francés y de ser hecho prisionero por los alemanes, el 3 de abril de 1941 traspasábamos por primera vez aquella enorme puerta del campo de exterminio. Atravesando aquella puerta, me vino a la memoria el recuerdo de mi familia, lo que me hizo caer en un estado de abatimiento que me produjo una terrible congoja.”

 “Pero rehaciéndome me dije: —Olvida todo lo que más quieres de este mundo, tu familia, tu gente y piensa sólo en ti. Porque vas a tener mucho trabajo para salir de este lugar—.”

 “Después de dejar todo lo que llevábamos en el suelo nos hicieron desnudar. Formamos en columnas de a dos, fuimos enviados a las duchas en las que comenzó el primer martirio: primero agua fría, de repente agua hirviendo. Todos queríamos huir de aquel infierno, pero entonces los cabos y las SS empezaron a repartir golpes con sus vergas de buey. Una vez fuera y formados en grupos de 100, aún desnudos, nos condujeron a las barracas. Después de 4 años de penalidades de este estilo sólo sobrevivimos 1.800 de los 8.800 españoles internados en ese campo.”

Bonet cuando era Secretario General de las Juventudes Socialistas Unificadas de Valencia.

Pepe Bonet, sobre el capó, en una expedición a Barcelona para recoger material de guerra.
Jose Bonet hoy día
José Bonet en la puerta de la Taberna Gallega, donde participa en una tertulia de republicanos todas las semanas.

José Bonet Sanjuán
Valencia, 1912.
Dirigente de la FUE (Federación Universitaria Escolar).
Secretario General de las J.S.U.
Sanitario.

 “Después de unos meses el campo de concentración de Albatera fui internado en la cárcel modelo de Valencia. En un espacio que podía albergar a 500 reclusos llegamos a ser cerca de 9.000 esperando las condenas, tras juicios inquisitoriales donde la defensa era una farsa y la acusación implacable. La incertidumbre era atroz, pues todos los días, entre 1939 y 1941, se producían las salidas para los interrogatorios de las que volvían los detenidos, sometidos a torturas y vejaciones, como desechos humanos.”

 “Lo peor eran las ejecuciones sumarias. La que más nos dolió fue la del Rector Juan Peset, el hombre de ciencia más popular en Valencia. Su trágica e injusta muerte, verdadero asesinato legal del terrorismo de estado, nos dio idea de la suerte que nos esperaba.”

 “Era peligroso el intento de conocer noticias del exterior, pues por ser descubiertos en posesión de un ejemplar de «Levante», por aquel entonces periódico de Falange, fuimos condenados unos cuantos a celdas de castigo. Nos repartían un periódico, «Redención», con noticias atrasadas y manipuladas, y nos obligaban a asistir en formación a los oficios religiosos diarios.

 “Así ibamos perdiendo la noción del tiempo sujetos a aquel régimen de terror y adoctrinamiento político y religioso, pero no perdimos nunca la esperanza de que las cosas cambiaran.”

Carmen con Antonio Lusa en 1935.

José Boquet en los años 30.
Jose Boquet y Carmen Ibanez hoy día
José Boquet y Carmen Ibáñez en la biblioteca del Círculo de Bellas Artes, de donde son asiduos tertulianos.

José Boquet Sena
Valencia, 1913.

Carmen Ibáñez Orobal
Valencia, 1914.
Maestros represaliados.

 “Cuando acabó la guerra civil los fascistas dieron por anulada la oposición mediante la cual accedimos a la condición de maestros, pues consideraban que no era legal el gobierno que las había autorizado. Nos fuimos todos a la calle y nos defendimos como pudimos. Vimos compañeros nuestros trabajando como albañiles en andamios, vendedores ambulantes, empleados de tranvías y explotados por empresarios desaprensivos que les pagaban míseros sueldos.”

 “Pasado algún tiempo el gobierno franquista convocó otras oposiciones que tenían una notable característica: estaban hechas para que sólo aprobaran los suyos. Había un baremo de puntos adjudicados antes de empezar que favorecía descaradamente a los vencedores (puntuaba ser excombatiente, excautivo, hijo de caído, falangista, etc....). Todos aquellos que no coincidíamos con sus ideas quedábamos excluidos.”

 “Carmen estuvo tres meses en calabozos de la Dirección General de Seguridad. Yo tuve más suerte, pues denunciado me presenté en el cuartel de la Guardia Civil de Arrancapinos donde el brigada que me interrogó me envió a casa con la advertenvia de que me llamaría de nuevo de vez en cuando. En realidad todavía no me ha llamado y han pasado 60 años.”

 “Al morir el tirano y empezar la transición hicimos gestiones para conseguir ser repuestos en el trabajo que injustamente nos habían arrebatado y conseguimos que se nos adjudicaran plazas como maestros durante el gobierno de Adlofo Suárez, en 1979. De esta forma pudimos acceder a una discreta pensión de jubilación.”

Alfredo en 1936.

Primera detención de Alfredo.
Alfredo Sanchez hoy día
Alfredo en su casa de Valencia. Sostiene un folleto de su Agrupación Socialista donde participa activamente.

Alfredo Sánchez
Arquillo, Jaén, 1911.
Dirigente de UGT
Comisario en una compañía de zapadores del 48 cuerpo del ejército.

 “El final de la guerra me sorprendió en Torrijas, en el frente de Teruel. La noche del 27 de marzo de 1939 llegaron unas camionetas para evacuar hacia el puerto de Alicante a los que podían ser más señalados. Algunos nos quedamos y esa misma noche tres compañeros comandantes se pegaron un tiro.”

 “El día 16 de agosto soy detenido en mi pueblo y recluido en una fábrica abandonada donde nos daban palizas. Posteriormente me trasladaron a la escuela industrial de Linares. De este lugar sacaban cada sábado un camión con 20 personas para fusilarlas junto al cementerio.”

 “A finales de 1941 fui liberado, pero me vuelven a detener en enero de 1947 y me condenan a un año de prisión por recoger dinero clandestinamente para apoyar a los presos.”

Prisioneros de guerra españoles en un campo alemán.

Santiago Flores hoy día
Santiago Flores en su casa de Burjassot.

Santiago Flores
La Carolina, Jaén, 1916.
Miembro de la CNT. Guerrillero en Gredos hasta 1946.

 “En 1939 cuando los nacionales entraron en el pueblo de Malagón mataron a mi hermano de 17 años y a mi padre. Delante de sus cadáveres violaron a mi hermana y a mi madre. Al mismo tiempo que esto sucedía crucé la frontera francesa.”

 “En 1943 crucé la frontera española por el Valle de Arán con 150 compañeros armados. La Guardia Civil nos esperaba. Nos cercaron y solo siete logramos escapar. Llegamos a Barcelona andando. La CNT nos facilitó documentación falsa y nos dirigimos a la Sierra de Gredos para incorporarnos a la Agrupación Guerrillera que allí operaba. Durante tres años estuvimos realizando sabotajes y algún asalto para obtener dinero.”

 “En 1946 me detuvieron. Condenado a la pena de muerte, me la conmutaron por la de treinta años de cárcel. Después de más de diez años encerrado, salí del Penal de San Miguel de los Reyes de Valencia el 10 de marzo de 1957.”

Con su marido Arnaldo Azzati (izq.) y José Alabau, jefe de los guerrilleros de la República.

Alejandra (izq.) con Guillermina Medrano.
Alejandra Soler hoy día
Alejandra Soler con libros rusos de su época de catedrática de lenguas románicas en Moscú.

Alejandra Soler Gilabert
Valencia, 1913.
Miembro del Partido Comunista.
Licenciada en Filosofía y letras. Filóloga.
Exiliada en Moscú 32 años.

 “En el año 39 trabajaba como profesora de historia en un instituto de Tarrasa. Mi actividad política como miembro del partido comunista se centraba en la recogida de ayudas para los soldados hasta que en enero acudí, junto con mi marido Arnaldo Azzati, al frente para colaborar en la subida de la moral de las tropas. Todo estaba perdido y regresamos a Barcelona desde donde iniciamos la huída hacia el norte con las tropas franquistas pisándonos los talones.”

 “Al cruzar la frontera recuerdo con rabia como algunos franceses adinerados acudían con sus coches para presenciar aquel espectáculo de los miles de desarrapados republicanos que escapaban. A mi me trasladaron a un campo pequeño en la Bretaña. Desde ese campo secribí a todos los campos de refugiados españoles y así pude localizar a Arnaldo.”

 “Posteriormente tuvimos la posibilidad de irnos a México, pero decidimos irnos a la Unión Soviética. Mi primer trabajo en la URSS fue hacerme cargo como profesora de los «niños de la guerra»”

Carnet de identidad del 422º Grupo de Trabajadores Extranjeros.

En septiembre de 1932 al iniciar el bachillerato.
Eduardo Pons hoy día
Eduardo Pons Prades con su último libro: “Las guerras de los niños republicanos”.

Eduardo Pons Prades
Barcelona, 1920.
Sargento del Batallón Especial de Ametralladoras del V Cuerpo del ejército.
Miembro de la CNT.

 “El 10 de febrero de 1939 pasé a Francia siendo oficial de enlace de la Inspección General para la Evacuación de Heridos de Guerra. Era importante evacuar a los heridos. Se dieron casos, como en Toledo o Villarobledo, en que heridos graves que no podían ser transportados en una retirada, eran salvajemente asesinados por los moros de Franco junto con el personal médico que quedaba para atenderlos.”

 “Después de pasar por un campo de concentración me alisté en el ejército francés y participé como teniente de ametralladoras en la Campaña de Francia (1939-1940). En 1941 formé parte de los grupos de acción y sabotaje españoles que operaban en Francia contra los alemanes. Posteriormente, en julio de ese mismo año, fui incorporado a un destacamento disciplinario (422º Grupo de Trabajadores Extranjeros) donde continuaban los sabotajes de todo tipo...”

Juan Marín entre José Huguet (dcha.) y Rafael Izquierdo en 1936.

Guillermo Pérez entre los hermanos Tuñón.
Juan marin y Guillermo Perez hoy día
Guillermo Pérez y Juan Marín, dos republicanos que siguen en activo.

Juan Marín
Castellón, 1920.
Afiliado a las Juventudes Socialistas Unificadas, dirigente de la FUE del Instituto Luis Vives de Valencia. Voluntario en el frente de Madrid siendo menor de edad. Teniente de transmisiones.

 “El 10 de febrero de 1939 traspasé la frontera formando parte de la Brigada de Asalto. Allí nos esperaban gran cantidad de gendarmes para amontonar el armamento que llevábamos y efectuar un registro de maletas y macutos. A finales de febrero llegué al campo de Mazères, una antigua fábrica de ladrillos que resultaba insuficiente para albergar a unos 1.500 españoles.”

 “A primeros de abril nos trasladaron a Vernet d'Ariege y nos acondicionaron en unas barracas de madera. Con nuestra llegada el número de internados ascendió a unos 15.000. Dormíamos sobre tablas, sin colchonetas, y para alimentarnos nos daban un trozo de pan para todo el día, un tubérculo de sabor similar a la patata, y algo de arroz. Estar en el exilio en estas condiciones merece una dura crítica, cuando esto ocurría en un país próspero y democrático como era Francia.”

Guillermo Pérez González
Almeria, 1913.
Fundador de la FUE de magisterio en Almería. Teniente de artillería en la DECA (Defensa especial contra aeronaves).

 “En 1939 cumplía mi misión militar como jefe de batería en Port Bou defendiendo la estación ferroviaria y el puente de Culera. En aquellas circunstancias entablé amistad con un oficial francés cuya misión era impedir que los aviones de Franco sobrevolaran Francia para bombardearnos con mayor eficacia. Su amistad fue crucial para mí en el momento de cruzar la frontera en febrero de 1939. Este oficial me adquirió un billete para Perpignan y me entregó 500 francos como ayuda. Jamás podré pagar el privilegio de haberme librado de ser internado en un campo para refugiados gracias a su solidaridad. De Perpignan me desplacé a Toulouse donde me alojé en un refugio para familias españolas vinculadas a la masonería. Allí me encontré con Libertad Blasco Ibáñez y con la familia de Manuel del Castillo, el viejo profesor de francés del Instituto Luis Vives de Valencia.”

Carmen en los años 30.

Maruja en los años 40.
Carmen y Maruja hoy día
Carmen y Maruja junto a la bandera republicana que cosieron en 1944.

Carmen Mesa
Ronda, Málaga, 1913.

Maruja Lara
Granada, 1917.
Afiliadas a la CNT.
Enfermeras en el hospital nº 1 de Valencia.

 “En Valencia trabajabamos como enfermeras en el hospital número uno, cerca de las Torres de Quart. Cuando terminó la guerra en marzo de 1939 nos subimos a un camión para ser conducidas a Almería y desde allí embarcar rumbo a Argelia.”

 “Aquel camión se detuvo en el puerto de Alicante y quedamos atrapadas en aquella inmensa bolsa de personas que esperaban un barco para salir. En cuestión de horas se concentró una gran cantidad de combatientes que no tenían más salida que el mar. Los barcos no vinieron nunca.
Cuando llegaron los italianos y nos sacaron del puerto nos trataron con respeto, mientras que los soldados nacionales nos insultaban y nos quitaban las pocas pertenencias que llevábamos encima. Maruja se quedó en el campo y yo logré escapar haciéndome pasar por una fascista que había entrado a buscar rojos.”

 “En 1942 se pudo organizar la CNT y en el 43 fundamos Mujeres Demócratas. Nos reuníamos mujeres de todas las organizaciones e hicimos una bandera republicana. Teníamos que ser moderadas... Por cierto que el dibujo de la niña bonita nos lo hizo una derechona. La engañamos desafiándola con que no sabía dibujar una mujer con gorro de catalana...”

Antonio.

Valeriano.

Francisco.

Luís.
Hoy día
Antonio, Valeriano, Francisco y Luís hoy en día.

Antonio Pérez
Buñol, 1917.
Guerrillero del XIV Cuerpo de Ejército.

Valeriano Vallés
Buñol, 1917.
Enlace de la XV Brigada.

Francisco Alcañíz
Buñol, 1916.
Motorista de la 35 División de Estado Mayor.
Miembro del SIM desde 1938.

Luís Sánchez
Buñol, 1917.
Comisario Político de la XV Brigada.

Todos ellos formaban el Comité Local de Buñol de las Juvetudes Socialistas Unificadas.

 “Los cuatro éramos amigos desde pequeños, y miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas desde febrero de 1936. Después de hacer la guerra por separado... (Luis y Valeriano en la XV Brigada Internacional; Francisco en la 35 División; Antonio en el XIV Cuerpo de Ejército) nuestros destinos también fueron diferentes al terminar. Todos, menos Luis, que había sido capturado en Caspe y ya estaba en la cárcel, cruzamos la frontera y estuvimos recorriendo varios campos de concentración de Francia, (Francisco y Valeriano en Argelés y Antonio en Barcarés, Saint Cyprien...). No nos volvimos a encotrar de nuevo hasta 1943, después de hacer un largo servicio militar.”

Francisco Espert con su mujer.

Francisco hoy día
Francisco Espert.

Francisco Espert
Buñol, 1920.
Militante de CNT.

 “Al terminar la guerra me llevaron a la plaza de toros de Valencia, y después al campo del Mestalla. Allí nos tuvieron dos días sin comer y me pude escapar. En el pueblo había un capitán falangista, conocido por “Peluco”, que me hizo la vida imposible. Tenía que esconderme de él, y llegué a cambiar mi camino para evitar pasar por delante de su puerta. A finales de los 40 intenté reorganizar la CNT en Buñol y sufrimos un registro por parte de la Guardia Civil. Por suerte no nos detuvieron esta vez.”

Vicente es el segundo por la izquierda.

Vicente hoy día
Vicente en marzo de 2003.

Vicente Criado
Buñol, 1913.
Teniente del Ejército de la República..

 “Me detuvieron al terminar la guerra y pasé 25 meses en la cárcel, primero en Liria y después en San Miguel de los Reyes. Al regresar al pueblo me pusieron muchas trabas para encontrar trabajo, y unos años después me vuelven a detener, junto a 20 camaradas más, por ser del PCE y esta vez el encierro dura tres años.”

Salvador.

Salvador hoy día
Salvador en 2003.

Salvador Moscardó
Buñol, 1919.
Luchó en el frente de Castellón.

 “Fui herido al final de la guerra, me enviaron a casa y allí me cogió la derrota de la República. A partir de 1940 soy acosado por la Guardia Civil, cuyo jefe era un tal Bienvenido, tristemente famoso por su sadismo y por estar alcoholizado. Incluso llegó a maltratar a gente afecta al Régimen. En 1947 me encierran en la cárcel por el intento de reorganización del PCE y por apoyar a la guerrilla, que por aquellos momentos recorría estos lugares.”

José es el del centro.

José hoy día
Pepe en 2003.

José Perelló Cárcel
Buñol, 1915.
Comandante del XIV Cuerpo del Ejército.

 “Estuve en el puerto de Alicante en marzo de 1939 intentando coger un barco, pero los italianos nos rodearon y no vino ningún barco a sacarnos. Del puerto me llevaron al campo de Los Almendros, y de allí al campo de Albatera. Mi mujer consiguió un aval y pude salir y regresar al pueblo, donde volvieron a meterme en la cárcel y después a un campo de trabajo.”


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