Avisos y mensajes.

“A la memoria de Sixto Agudo”.
M. R. Pérez Núñez. (Junio 2004)

 A la memoria y el cariño de
 Sixto Luis Agudo González (Blanco):

 Hablando con Salvador, con Joan, o con otros amigos, hemos comentado más de una vez que el trabajar en la recuperación de la Memoria, da la oportunidad de conocer a personas maravillosas. Sixto era una de esas personas.

 Maribel lo conoció personalmente en Argelès-sur-Mer en unas jornadas de homenaje a los exiliados. Ella volvió contando lo extraordinario que era Sixto, y con el propósito de que los demás miembros de “El Canto del Búho” y la gente de Buñol lo conociésemos.

 Unos meses después en Corbera d’Ebre, en el homenaje a las Brigadas Internacionales, coincidimos con él y con parte de su familia y amigos, y pasamos con ellos el mayor tiempo posible. Sixto tenía un poder de atracción muy grande, era un octogenario absolutamente lúcido, con una experiencia de lucha política, ideológica y teórica impresionante, lucha que mantenía –a pesar de sus años y su enfermedad– sin rendirse.

 Escuchar a Sixto era un placer, era una fuente de datos y de conocimiento, pero también debatir con él, porque él escuchaba y dialogaba, firme y riguroso, esforzándose por unificar criterios. Era un comunista por los cuatro costados, valiente en su vida y en sus opiniones, leal y sincero hasta la médula. Sixto defendía, sin pelos en la lengua, sus principios y sus ganas de seguir peleando por lo que él consideraba justo –entre lo que destacaba la recuperación de la Memoria– y lo hacía tan de corazón que lo contagiaba.

 A partir de aquel día hablé muchas veces con él, y estoy orgullosa de haber sido su amiga, y de que me tratara con el cariño y la confianza que se trata a los amigos, podíamos hablar de temas políticos o personales con la misma naturalidad, me contaba la relación con su amor y compañera de siempre, Ángeles Blanco, o sus ilusiones, podíamos reírnos juntos, y siempre tenía palabras de ánimo y de ternura para mí.

 Sixto vivía en Reus con su hijo Sebastián e Inma, y también fuimos allí Carmen y yo a pasar un día con ellos. Sixto nos quería ayudar, y lo hizo, en la investigación sobre el XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero y sobre Peregrín Pérez. Nos trataron como a parte de su familia y quedamos en vernos la próxima vez en Buñol. Porque Sixto estaba empeñado en conocer nuestro pueblo, nos había dicho muchas veces las ganas que tenía de venir, el respeto y la admiración que sentía por un pueblo que él conocía por otros, por la tradición combativa y la historia de sus camaradas. Nos decía “a una charla... a lo que sea... para lo que me queráis...”

 Y era fácil organizar un acto en el que pudiera intervenir Sixto: nacido en Torrijos (Toledo) en 1916; miembro de las Juventudes Socialistas, y después de las Juventudes Socialistas Unificadas; sindicalista; comandante durante la guerra, pasó por varios campos de concentración al terminar esta, hasta que escapo a Francia. Allí, como miembro del comité central del PCE participó activamente en la resistencia y también conoció otra vez los campos de concentración. Volvió a España a seguir su labor política en los años 40 y lo detuvieron en Sevilla; condenado a muerte y conmutada la pena por la de 30 años, estuvo en la cárcel hasta el año 61; volvió a Francia y regresó de nuevo a España en los 70; fue alcalde de Alcampell (Huesca), como lo había sido su mujer; secretario de organización del PCA; diputado en las Cortes de Aragón; autor de muchos artículos y varios libros: “Por qué se perdió la República”, Ed. unaLuna ediciones, 2001; “En la resistencia francesa”, Ed. Anúbar, 1985; “Memorias 1939-1962”, Ed. Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1991; “Memorias 1962-1996”, Ed. Institución Fernando el Católico, 1998. Sixto estaba presente allá donde se trabajara por la recuperación de nuestra historia y el homenaje a los represeliados por el fascismo, pero también seguía activo en las luchas del momento, contra la guerra, o por la revitalización de su comarca... ¡era incansable! Hubiera sido fácil organizar ese acto en Buñol, podía hablar de tantas cosas, y enseñar y compartir tanto...

 Este año en la programación de los actos de “El Canto del Búho” estaba prevista una mesa redonda con la participación de Sixto. Él no ha llegado a saberlo, a veces uno se deja llevar por el trabajo, y se ciega por el trajín diario, por lo más inmediato, y posterga charlas o visitas a los amigos que nos son necesarias, la charla y la visita a Sixto se iba trasladando en la agenda para cuando hubiese un poco más de tiempo. ¡Cuánto lo lamento! Yo ya no veré ni oiré a Sixto. Sixto ya no vendrá a Buñol, y lo siento profundamente, por él, porque no le hemos dado una de sus ilusiones, por nosotros que no lo hemos disfrutado, y por la gente de Buñol que se ha quedado sin el regalo de conocerlo.

M. R. Pérez Núñez.

>>> Si quieres poner algún mensaje, aviso o convocatoria: