A
la memoria de Sixto Agudo.
Despertó mi interés sobre este tema
la lectura de un libro, después tuve la fortuna,
por mi condición de concejala de cultura de Buñol
en aquella época, de conocer no sólo a familiares
de guerrilleros si no a algunos de los que aún quedaban.
Reyes, hija y sobrina de guerrilleros, me comentó
las jornadas que se realizaban en Argelès-sur-Mer,
y no lo pensé dos veces, me fui con la compañía
de las memorias de “Ovejero”, otro guerrillero
de Buñol.
Viajando hacia allí, y leyendo estas memorias,
cuando mi mirada se perdía en el paisaje, pensé:
qué injusticia tan grande no sólo habían
hecho, si no estábamos haciendo. Allí conocí
a Sixto Agudo y a su inseparable y extraordinaria familia:
Sebastián, Inma y Ludo.
La edad no le había dejado huella ni en su
rostro, ni en su físico, ni en lo más importante:
su mente; si no que pude contemplar a un ser que dedicó
su existencia por y para la justicia, desde el principio
hasta el final.
Ventureta, Louise, Pepita, todas sufridoras del exilio,
la familia de Sixto y él mismo, se encargaron de
enriquecerme con sus historias y sus pensamientos. Sixto,
persona sabia, inteligente imponía con autoridad
sus argumentos, convenciéndote completamente, poseía
un dón natural lleno de verdad y de razón.
A él le hubiese gustado venir a Buñol,
lo sé, y mucho además, no pudo ser. Te fuiste
antes de honrarnos con tu presencia, te fuiste antes de
llenarnos de historia, de la de verdad, de la real, de esa
historia que han tratado de ocultar y que va saliendo gracias
a tí y a otros tantos como tú, que se empeñaron
en sacarla a la luz.
Te volví a ver después en Corbera d´Ebre
y hablamos por teléfono con cierta frecuencia...
Lo último que hice fue ir al homenaje que te hacían
en la fiesta del PC en Madrid después de tu muerte,
allí estábamos tu hijo, tu nuera, tu nieto
y tus amigos, esos que siguieron tu lucha a través
de tus libros, y los que tuvimos la fortuna de haberte conocido.
No creo que estés en ningún sitio,
no creo en posturas divinas, sólo sé que aquí
estarás siempre.
Maribel Ferrer. |