| Ésta es
la carta que ha dirigido a la Comisión Interministerial
una hermana de uno de los fusilados:
Excma. Sra. Ministra y Vicepresidenta del Gobierno:
En el Cementerio del Este de Madrid, cuartel 93,
hay dos tumbas colectivas, 45E y 45F, Y sendas lápidas,
cada una con seis nombres y una fecha debajo, la misma en
las dos: el 3 de Julio de 1941. AIIí están
enterrados mi hermano mayor, Pedro Sánchez Vázquez,
y otros once comunistas, compañeros y amigos suyos.
Ese día fueron fusilados por el régimen de
Franco, después de haber sido condenados por un consejo
de guerra en el "juicio" conocido entonces en
Madrid como el del "expediente de la Junta de Casado".
La mayoría de estas personas eran mandos y comisarios
de una división del Ejército republicano del
Centro en los últimos meses de la guerra civil. Todos
eran chicos jóvenes. Creo que el mayor era el comandante
de la división, Guillermo Ascanio; mi hermano, comandante
de brigada, tenía 26 años en 1939. Entre ellos
había muy conocidos dirigentes comunistas y de las
Juventudes Socialistas Unificadas, como Domingo Girón
y Eugenio Mesón.
Este caso trasciende lo personal y familiar y precisa,
para ser comprendido, de una incursión histórica,
por breve que sea, y procuraré serlo al máximo.
Como es sabido, en la noche del 5 al 6 de marzo de 1939
el coronel Segismundo Casado, jefe del Ejército del
Centro, se sublevó contra el Gobiemo de Juan Negrín
al frente de un Consejo Nacional de Defensa que pese al
nombre no podía ser sino un mecanismo de capitulación.
Presidido nominalmente por el general José Miaja.
entraron también en él Julián Besteiro,
Wenceslao Carrillo y otros, no recuerdo sus nombres. En
todo caso. la iniciativa casadista, en teoría encaminada
a negociar con Franco una rendición honrosa —previa
neutralización de Negrín y de los partidarios
de resistir, comunistas sobre todo— tenía mucho
de cainita y cobarde traición. Nada más lejos
de mi ánimo, a estas alturas y en esta España
democrática y de pacífica convivencia, que
la más mínima pizca de partidismo y menos
de sectarismo, pero tenia que decirlo.
Las fuerzas leales al Gobierno legítimo de
la República se opusieron al golpe de Casado y salieron
a combatirlo. La división de Ascanio jugó
un papel central en los combates de Madrid. Fueron duros,
y hacia el 8 de marzo las fuerzas del Consejo se encontraban
en graves dificultades en el centro de la capital. Sin embargo,
después del "putch" el Gobierno de la República
ya no creía viable la defensa militar de ésta,
y ese mismo día salía camino del exilio. Ello
debió afectar a la moral de la tropa de las unidades
mandadas por comunistas, y la situación en Madrid
se estancó. Al final, la lucha quedó desequilibrada
al sumarse a los casadistas las fuerzas del cuerpo de ejército
al mando del anarquista Cipriano Mera, llegadas desde el
frente de Guadalajara. Al quedarse sólos, entre dos
fuegos, y con la conciencia tranquila al haber hecho todo
lo que se podía, las unidades leales llegaron a una
especie de acuerdo-rendición con los golpistas el
12 de marzo, comprometiéndose Casado a que no habría
represalias. Pese a las promesas, los casadistas fusilaron
al jefe militar Barceló y al comisario Conesa, y
encarcelaron a millares de combatientes. Ascanio, Girón,
Mesón, mi hermano y otros protagonistas de aquellos
combates en Madrid quedaron en poder del Consejo de Defensa.
Entre el fin de esos combates y la entrada de las
tropas de Franco en Madrid el 28 de marzo, en el territorio
todavía no ocupado por el bando franquista reinaba
la confusión y el desconcierto, que se podían
haber aprovechado para asaltar la cárcel y rescatar
a estos hombres. Aún se disponía de fuerzas,
y de militantes osados dispuestos a intentarlo; por diversas
causas, no se llegó a hacer. La gran canallada —no
se puede calificar de otra forma— se perpetró,
sin embargo, más adelante. Al entrar en Madrid los
franquistas. se les entregó la cárcel con
estos comunistas dentro. No se sabe —yo no lo sé—
quiénes concretamente de entre los casadistas fueron
los autores de la infamia, ni qué fue de ellos después.
Siguieron dos años en las cárceles
franquistas. Mucho tiempo después me habló
de mi hermano y sus companeros, con quienes coincidió
en alguna cárcel en aquellos años terribles,
Melquisidez Rodrlguez Chaos (de los más jóvenes
combatientes republicanos, es autor del libro "24 años
en la cárcel"). Al final, un consejo de guerra
les condenó a muerte. Sólo eran culpables
de ser comunistas y de haber combatido hasta el final contra
el fascismo, la reacción y el oscurantismo, por la
legalidad republicana y por la libertad; en definitiva,
por la dignidad humana. Lo habían hecho los tres
años de la guerra civil, en el frente de de batalla.
Mi hermano había sido herido más de una vez
en el frente de Madrid. Todos eran hombres rectos, idealistas
y abnegados.
Sus familias hicieron desesperadas gestiones para
salvarles. Se recogieron firmas en Madrid (casi todos ellos
eran de allí) a favor de que se les conmutara la
condena a muerte. Se juntaron muchas, algunas incluso de
personas simpatizantes del otro bando; se les conocía
como a buenas personas, además de, o "aunque",
comunistas. Las doce personas fueron fusiladas, y están
enterradas en las dos tumbas que dije al principio. Las
lápidas con el tiempo han sufrido un lógico
deterioro. Están como un poco hundidas, y los nombres
se leen con dificultad. Estamos gestionando, la hija de
Raimundo Calvo (Luz Calvo tenia cinco anos cuando fusilaron
a su padre) y yo, el sustituirlas por otras más resistentes.
Además de ella, hasta ahora sólo hemos podido
localizar a Eladio Ascanio. Es sobrino de Guillermo Ascanio
y vive en las Canarias.
Nos ha alegrado mucho la creación de esta
Comisión Interministerial y el que Usted la presida.
También que el Presidente del Gobierno tenga una
especial sensibilidad para estos temas. ¿Qué
es lo que queremos conseguir? Dos cosas:
1) Que este caso sea difundido todo lo ampliamente
que se pueda. En el informe que se preve que elabore
la Comisión Interministerial, desde luego. Y también
en los medios de comunicación. Agradeceríamos
que el Gobierno, en su persona, utilizara su prestigio e
influencia para ello; la causa es noble.
Esa notoriedad podría propiciar que surgieran
más familiares que los que hemos encontrado hasta
ahora. Lo más importante, con todo, es que estos
héroes se merecen que la actual y las futuras generaciones
de españoles conozcan sus nombres. Son éstos
(en el orden en que están escritos en las lápidas
del cementerio):
Domingo Girón García, Guillermo Ascanio
Moreno, Manuel Bares Liébona, Germán Paredes
García, José Suárez Montero, Eladio
López Poveda, Godofredo Labarca Carballo, Federico
Manzano Gabante, Eugenio Mesón Gómez, Pedro
Sánchez Vázquez, Raimundo Calvo Moreno, Fernando
Barahona Pérez.
2) Que en el cementerio se ponga, al lado de las
tumbas, un monolito, fácilmente visible
al pasar cerca, con esta inscripción:
AQUÍ REPOSAN LOS RESTOS DE DOCE JÓVENES COMUNISTAS,
COMBATIENTES DEL ÉJERCITO DE LA REPÚBLICA
Y DE LOS ÚLTIMOS DEFENSORES DE MADRID EN LA GUERRA
CIVIL DE 1936 -1939, FUSILADOS POR EL FRANQUISMO EL 3 DE
JULIO DE 1941.
Es un gran honor póstumo, y también
es lo cierto y lo justo, humana e históricamente.
Lo haríamos nosotros, pero preferimos y queremos
una acción institucional, tan plural como se pueda.
Saludos cordiales. Muy atenta y respetuosamente,
Remedios Sánchez Vázquez. |