“...
la Iglesia se ha atribuido una representatividad tanto de
creyentes como de no creyentes que, como es obvio, los no
creyentes no le hemos otorgado ...”
La reiterada injerencia de la jerarquía católica
en ámbitos que afectan al conjunto de la sociedad
(recordemos la empecinada lucha de la Iglesia contra el
uso de anticonceptivos) hace necesaria una respuesta que
defienda los derechos de quienes no compartimos sus creencias
ya que, contra el más elemental sentido común,
la Iglesia se ha atribuido una representatividad tanto de
creyentes como de no creyentes que, como es obvio, los no
creyentes no le hemos otorgado.
Por nuestra parte, ciudadanos y ciudadanas sin vinculación
política alguna entre nosostros, respetamos el derecho
de toda persona a sostener públicamente creencias
religiosas de cualquier índole, siempre que ello
no implique un ataque a los derechos legítimos de
otras personas, ya que la decisión de aceptar limitaciones
impuestas por una institución religiosa corresponde
exclusivamente a sus adeptos. En cambio, la Iglesia intenta
influir en esferas de decisión que delimitarán
normas legales que afectarán tanto a creyentes como
a no creyentes. Es a esto a lo que nos negamos.
La extensión del uso de métodos anticonceptivos,
la posibilidad del matrimonio entre homosexuales, la investigación
con células madre,... no constituyen una agresión
contra nadie ni contra ninguna institución. Sólo
pueden considerarse “pecado” en el caso del
creyente que, comprometido con una religión que se
los prohíbe, recurra a ellos. Para el resto de la
sociedad son instrumentos que permiten que la vida personal
y la sociedad en conjunto puedan configurarse de acuerdo
a expectativas y sensibilidades que, siendo absolutamente
legítimas, son sistemáticamente atacadas por
la jerarquía católica.
Por esta razón, expresamos nuestro total rechazo
a la injerencia continuada de la Iglesia en asuntos que
afectan al conjunto de la Sociedad, tanto a creyentes como
a no creyentes, y que, por lo tanto, son competencia de
las instancias políticas que la Sociedad elige democráticamente. |