Avisos y mensajes.

Madrugada del 7 de noviembre, dos aniversarios.
Floren Dimas. Lorca, 7 de noviembre de 2005.

 Estimados amigos:

 Hace sesenta y seis años, en una madrugada como esta en la que escribo, un maestro lorquino destinado en Yecla, Ginés Balsalobre Clemente, mi abuelo, escribía su última carta a la familia antes de ser pasado por las armas en un ramblizo próximo al cementerio de Espinardo. Tal como reza la diligencia del sumarísimo de urgencia: "efectuados los reglamentarios disparos de gracia por el oficial que manda el piquete, como médico de servicio designado para este cometido certifico el fallecimiento de Ginés Balsalobre Clemente, procediéndose seguidamente a su enterramiento en fosa común".

 Fue enterrado en la zona 20 del citado cementerio, un tétrico lugar ubicado en un rincón apartado del camposanto. Su familia nada supo de su asesinato "legal" hasta varios días después por referencias de los familiares de sus compañeros, que regresaron de Murcia con la triste noticia para mi abuela. Su cuerpo no pudo ser recuperado. Fusilado junto con el alcalde de Murcia y varios concejales y componentes del Frente Popular de Murcia en la madrugada del día 7 de noviembre, son casualmente las primeras ejecuciones inscritas en el registro del cementerio. Los cientos de fusilamientos realizados desde la "liberación" de Murcia el 29 de marzo y hasta el 6 de noviembre de 1939, quedaron el más absoluto de los anominatos.

 Hoy, siete de noviembre, también se conmemora otro hecho histórico, que tampoco la sociedad murciana, NI SU IZQUIERDA, ha sabido incorporar a su bagaje de valores morales para el rearme de sus convicciones y su proyección sobre la sociedad civil y las instituciones.

 Fernando Hernández es profesor de Historia en el IES "Sefarad" de Fuenlabrada (Madrid). Un buen amigo del que me cabe esta madrugada el honor de pasaros y que acaba de pasar a la Lista "GCE", la más prestigiosa de las que existen sobre la guerra civil. Un trabajo que suscribo plenamente y que me produce una infinita desolación al comprobar el panorama existente en la Región de Murcia, completamente ausente del conocimiento de su memoria Histórica.

Os dejo con Fernando y gracias por vuestro tiempo.

Floren Dimas.
Desde Lorca

--- · --- · ---

Madrid, madrugada del 6 al 7 de noviembre de 1936: «¡NO PASARÁN!»

 La principal consecuencia del negacionismo, y aún de la equidistancia historiográfica, es la pérdida de referentes de los que, como sociedad democrática, deberíamos enorgullecernos. Hoy, 6 de noviembre, hace 69 años que comenzaba la batalla de Madrid. Si la nuestra fuera una colectividad con memoria, sus avatares se enseñarían en las escuelas y los nombres de sus protagonistas ornarían nuestras calles. Si la nuestra fuera una comunidad con convicciones, en el intradós de los arcos del Puente de los Franceses se hallarían esculpidos en bajorrelieve los nombres de las unidades que participaron en la defensa de la primera ciudad del mundo que plantó cara al fascismo.

 Francia rememora Valmy y ha erigido esta batalla en el paradigma de la victoria del pueblo en armas, de la Ciudadanía movilizada en defensa de la Nación, sobre los ejércitos mercenarios siervos de los reyes. Y aquí ignoramos la gesta llevada a cabo por un voluntarioso ejército de ciudadanos que, enarbolando los nombre de sus oficios en los emblemas de sus recién improvisados batallones -el de Peluqueros, el de Artes Blancas, el de Metalúrgicos, el Ferroviario y el de Artes Gráficas...-, hicieron frente a la feroz embestida de las mehalas, las harkas y los Tercios, integrantes de un ejército colonial con patente para el pillaje, la violación y el asesinato, cual soldadesca de la Guerra de los Treinta Años, frustrando la supuesta fácil conquista de la capital de la República, cuya caída no sería lograda -traición mediante- hasta dos años y medio después.

 Es probable que, al paso que van las cosas, se nos acabe exigiendo que pidamos perdón: perdón por resistir y por no facilitar la rápida toma del poder por el generalato de casta, los dueños del cortijo y los sacristanes; perdón por lo de Asturias, por negarse a recorrer con docilidad el camino a los campos de concentración, como en Alemania, o a beber con deleite el aceite de ricino, como en Italia, mientras se instauraba en el poder el corporativismo vaticanista; perdón por haber echado a Su Majestad don Alfonso, por no reírle las gracias tabernarias a Primo de Rivera ni levantarle la caza con presteza servil al conde de Romanones; perdón por negarse a ser un cadáver sonriente en Annual al servicio de los intereses mineros de los amiguetes del rey; perdón por la huelga general del 17 y por la incomprensión de las humoradas del pucherazo con que el borboneo decidía por los electores el gobierno que mejor les convenía; perdón, en fin, por intentar cambiarle la faz a un país que, en palabras de Manuel Azaña, había sido hasta 1931 el territorio sobre el que acampaban cuarenta familias...

 Hoy, hace 69 años, comenzó la batalla de Madrid, y yo quiero recordarlo, aunque solo sea por homenajear a los míos, a gente como mi abuela, que me contaba muchos años después, con rabia difícilmente contenida pero con una dignidad imbatible, como todavía en enero de 1939, debilitada por el hambre que imponía el cerco, pateaba los bollos de pan blanco con que los Heinkel de Su Excelencia bombardeaban a los exhaustos vecinos de la no rendida capital de la República para minar su moral: "A nosotros no se nos domaba echándonos mendrugos, como a perros."

Salud y República.

Fernando Hernández

--- · --- · ---

 Y me pregunto yo ¿En qué momento habrá un PSOE, una izquierda Nacional, con la sensibilidad suficiente para, en lugar de protagonizar un homenaje a la División Azul, vuelva sus ojos a las páginas más dignas y honradas de nuestra Historia? ¿A quién dedicará mañana por la mañana su recuerdo el Ministro de Defensa socialista?, ¿a los beatificados por el Vaticano de hace unos días?; ¿a la División Azul?

 En un día como hoy se me cae la cara de vergüenza.

Floren Dimas.

>>> Si quieres poner algún mensaje, aviso o convocatoria: